Seremi del trabajo realizó conversatorio con trabajadoras del programa pro-empleo de Cocholgue sobre la importancia de la incorporación de ellas en el mundo laboral

El Rol de la Mujer en el área laboral

  • El programa pro-empleo integró a mujeres a trabajar en la caleta desde el año 2006. Muchas otras se incorporaron post terremoto.

La seremi del Trabajo y previsión Social, Sintia Leyton, junto a medio centenar de mujeres del programa pro-empleo se reunieron en la caleta Cocholgue para abordar los desafíos y sueños tras ingresar al mundo laboral.

En la oportunidad, la autoridad invitó a las trabajadoras a conversar el cómo ha cambiado su vida tras la incorporación en el mercado.

La seremi destacó el empuje y la lucha diaria de las mujeres. “Para el Gobierno es importante darle un espacio a las mujeres para que se puedan desarrollar y desempeñar en el mundo del trabajo. Vemos diariamente el compromiso de algunas que buscan estabilidad para poder llevar sustento a sus familias y queremos que todas tengan la opción de desarrollarse laboralmente. Este es un ejemplo de cómo puede cambiar la vida de ciento de mujeres, dueñas de casas y madres.”

Maribel Coloma Rodríguez trabaja en Cocholgue para el programa pro-empleo. Al igual que muchas de sus compañeras, realiza labores de aseo y ornato en la caleta. Expresó como le cambió la vida tras la crisis merlucera.

“En ese tiempo no había pesca y nos incentivaron para poder colaborar en nuestras casas trabajando. La crisis fue tan grave que ya no disponíamos de ese dinero. Con lo que ganamos nuestros hijos pueden estudiar.  Ya no solo piensan en ser pescadores.”

Agregó que, “Un día nuestros esposos pueden salir y en otras oportunidades no. Así como vamos el pescador va a desaparecer. La mayoría de nuestros hijos se han ido y ese es el chip. La pesca ya no da. Tuvimos la posibilidad que nos entregó el Gobierno para poder surgir.”

Por su parte, Elizabeth Moscoso Saavedra explicó que ingreso al programa a los 36 años, cuando su hija solo tenía 6. “De primera algunas personas se avergonzaban, pero este es un trabajo digno. Mi hija entro a estudiar a la universidad y va a ser con mi esfuerzo. A mí me enorgullece que no se avergüence dónde está su madre.”

Moscoso también destacó cómo ha cambiado la familia. “Los maridos de nosotros estaban acostumbrados a depender de nosotras. Las casas cambiaron porque ahora somos más independientes.”

Recalcó también la importancia para la caleta. “Esto ha sido algo bueno para nosotros. Es algo estable. Tenemos la seguridad de que, si está mala la pesca, vamos a contar con algo para pagar nuestras cuentas.”