Ministra Rincón: “Los resultados dan cuenta de la necesidad de modernizar nuestras relaciones laborales”

Octava versión de la única encuesta laboral en el país confirman aspectos positivos en las condiciones laborales en los últimos cuatro años, aunque debemos trabajar en materias que aún están pendientes como el fortalecimiento de la actividad sindical y la negociación colectiva, todos desafíos que demuestran la importancia de la modernización del sistema de relaciones laborales.

Descarga la Encuesta ENCLA 2014 aquí

Una consolidación favorable de fenómenos relevantes para los trabajadores y de la   percepción de los empresarios sobre su propia realidad muestran los resultados de la Encla 2014, única encuesta laboral en el país realizada cada dos años por la Dirección del Trabajo y que esta vez abarcó a un universo de 3.300 empresas con más de 5 trabajadores, el mayor entre las ocho versiones de este estudio.

Sin embargo, este clima alentador está inserto en un contexto global desfavorable para los trabajadores puesto que entre 2011 (año de la encuesta anterior) y 2014 persisten la poca capacitación y bajas tasas de sindicalización y negociación colectiva, lo que marcha a la par con un aumento de la conflictividad laboral.

Para la Ministra del Trabajo, Ximena Rincón, los resultados “dan cuenta de la necesidad de modernizar nuestras relaciones laborales, y nos dan la razón en el sentido de que es necesario modificar una legislación laboral que lleva más de 35 años y que fue diseñada bajo otro contexto social, político y cultural”.

En materia de externalización, Encla arroja que la subcontratación bajó del 37,8% al 17,6% en empresas de todos los tamaños. Sin embargo, se mantiene el 10% de trabajadores subcontratados, lo que revela que menos empresas subcontratan, pero lo hacen por un mayor número de trabajadores. A la vez, mientras en el 2011 el 66% de los trabajadores subcontratados era en otras actividades y solo el 34% en la principal, en el 2014 hay una reversión porque el 64% son subcontratados en la actividad principal y el 36% en otras labores.

Respecto de la jornada de trabajo, el 83% de los trabajadores tiene jornada ordinaria, el 8,7% jornada excepcional y el 7,1% jornada parcial. Estas últimas dos modalidades se concentran en las grandes empresas. Asimismo, 1 de cada 6 trabajadores trabaja el domingo, lo que representa el 17,6%. En el comercio, este porcentaje sube al 20,9% en el comercio y al 44% en hoteles y restoranes.

 Salarios y rotación laboral

En cuanto a los salarios, la encuesta reveló que el 14,8% de los trabajadores está contratado por el salario mínimo, realidad predominante en la agricultura y en restoranes y hoteles. Sumando a quienes perciben hasta dos ingresos mínimos, el porcentaje llega al 48%. En todo caso, esta última cifra refleja un descenso respecto de 2011, cuando esa tasa era del 54,8%.

La encuesta también detectó un aceleramiento de la rotación laboral, puesto que cayó del 21,3% al 16% el porcentaje de trabajadores con una antigüedad superior a los 10 años en su empresa. Aun así, aumentaron los contratos indefinidos pues hoy laboran con esa seguridad contractual tres de cada cuatro trabajadores en empresas de todo tamaño.

Menos participación y capacitación

La incidencia de la opinión de los trabajadores en la gestión y participación de las empresas es débil. La opinión de los trabajadores está prácticamente restringida a aspectos puramente consultivos y de información, sin que ello implique cambios en la distribución del poder interno. O sea, la estructura de las empresas sigue siendo verticalista, sin que se den posibilidades reales a los trabajadores de participar en la gestión. Solo el 15% de los empleadores encuestados reconoció en el recurso humano una prioridad estratégica.

En la misma línea de ámbitos con grados de insuficiencia, bajó del 69,9% al 63,8% la tasa de empresas que había capacitado a sus trabajadores en los 12 meses previos a la encuesta. En general, 1 de cada 4 trabajadores había sido capacitado en ese período. Las empresas con sindicatos capacitan más que las que no los tienen. En cuanto al financiamiento capacitador, bajó el uso de fondos públicos. Por ejemplo, la utilización del Sence cayó del 36% al 29,6% entre 2011 y 2014. Lo mismo ocurrió con otras instancias, como Fosis, Indap y Sercotec. Al revés, subió el uso de fondos propios, del 45,6% al 52,1%.

 

Sindicalismo, negociación colectiva y conflictividad

En el ámbito del derecho colectivo se mantienen índices bajos de sindicalización y negociación colectiva, pero surgen aspectos cualitativos positivos.

Entre estos últimos, el que el 72,6% de las empresas que cuentan con sindicatos considera que estos facilitan las relaciones laborales, lo cual representa un aumento de 3,3 puntos respecto a esta misma valoración hace cuatro años.

Entre las empresas sin sindicatos esta visión favorable alcanza al 47,8%, lo que igual significa un incremento de 6,4 puntos en relación al año 2011.

Para la ministra Ximena Rincón, esta valoración positiva de los sindicatos entre el empresariado encuestado demuestra el sentido correcto de la Agenda Laboral que impulsa el gobierno y cuyo eje es la vigorización del movimiento sindical como herramienta para lograr un equilibrio en las relaciones entre empleadores y trabajadores. “Muchas veces se dice que los empresarios son contrarios a los sindicatos, pero esta encuesta, cuyos resultados gozan de una validez transversal, demuestra que la interacción entre esos dos mundos ayuda a lograr relaciones laborales más plenas y armónicas”, dijo Rincón. “Es muy relevante que las empresas que tienen sindicato los valoran mucho mejor que las empresas que no tienen sindicato. O sea, temen a lo que no conocen. Hay mucha desconfianza que superar”, añadió Rincón.

Asimismo, valoró el incremento de las negociaciones colectivas del 14,5% al 16,9%, al igual que el aumento del 42,3% al 53,8% en la tasa de negociaciones que concluyeron con aumentos salariales por sobre el IPC.

Sin embargo, hizo ver que, de todos modos, estos resultados deben ser contextualizados en una realidad sindical que sigue siendo precaria.

Por un lado, respecto de su poder negociador. Ello, porque pese al aumento de las negociaciones colectivas también ha crecido la conflictividad laboral. En los 12 meses anteriores a la encuesta, el 36,6% de las empresas con huelgas, paros u otros conflictos los tuvo durante el período negociador, frente al 63,4% de las empresas que vivió estos conflictos en circunstancias ajenas.

Por otro, en cuanto a su expansión, debido a que actualmente 82 de cada 100 empresas nunca han tenido un sindicato.