Columna Ministra Ximena Rincón: Mensaje trascendente

El mensaje Presidencial del 21 de mayo tiene una gran trascendencia para el país, que la oposición se empeña en no ver, o bien en negar. La Presidenta Bachelet se dirigió a los hombres y mujeres de nuestra patria con inteligencia y sabiduría, dando cuenta del particular momento que está viviendo Chile.

Fue un discurso convocante hacia todos los sectores, para ser partícipes de un desarrollo inclusivo y para afrontar los desafíos que implica la pérdida de legitimidad de las instituciones, producto del rechazo ciudadano a prácticas ilegítimas que nos han impactado recientemente.

Por otro lado, y con mucha fuerza, la Mandataria fue clara en reafirmar el compromiso con la agenda de reformas. Como Ministerio del Trabajo y Previsión Social, haremos los mejores esfuerzos para seguir impulsando una reforma laboral que le cambiará la cara a nuestro marco normativo en materia de derechos colectivos, potenciando relaciones laborales modernas y justas, que amplíen el diálogo social al interior de las empresas y que permitan la conciliación de mayor justicia distributiva con más productividad y paz social.

Confiamos en que, avanzando siempre por la vía del diálogo y con la activa participación de los parlamentarios, el proyecto se transforme en ley de la República en los plazos que nos hemos puesto.

Desde luego, el discurso puso en perspectiva los grandes logros que se han conquistado en apenas catorce meses de gobierno: La Reforma Tributaria y la Ley de Inclusión -uno de los grandes pilares de la reforma educacional-, el cambio al Sistema Binominal, el Acuerdo de Unión Civil, entre otros.

Cabe destacar que estos logros, contra los agoreros del pesimismo, no han significado ni la paralización de la economía ni un crecimiento desbocado del desempleo. Tampoco el cierre de los establecimientos educacionales. Sin duda, todo proceso de cambios profundos genera incertidumbre, pero ellos eran y son necesarios para hacer de nuestro país uno más justo e integrado, con relaciones laborales a la altura del siglo XXI, con una democracia moderna que represente adecuadamente el juego de mayorías y minorías; y con una sociedad incluyente, no discriminatoria, y donde puedan ejercerse en plenitud los derechos políticos, sociales, económicos y culturales de todas y todos.

Finalmente, la reafirmación del compromiso con una nueva Constitución a través de un proceso constituyente que concilie una participación ciudadana incidente con un momento institucional legítimo y confiable, profundiza la vocación de cambios hacia una sociedad de derechos y una institucionalidad más legítima en la que todos se sientan representados. En materia de anuncios, es evidente el sello ciudadano, la cercanía con las necesidades concretas de las personas y la voluntad de fortalecer la protección social.

En definitiva, la Presidenta dio una señal sólida de conducción política y nos convocó a aprovechar esta oportunidad histórica, donde nadie puede restarse de este esfuerzo colectivo, porque en ello se juegan los destinos del país y el bien común. Y al fin y al cabo, Chile lo construimos todos.

Columna publicada el lunes 25 de mayo en el Diario La Tercera